La madre
Rubén Sotelo sale de prisión después de veinticuatro años con dos cosas en una bolsa de lona: una muda de ropa que no es la suya, y un sobre con veinte páginas escritas a mano que ha reescrito mentalmente cada noche de su condena. En ellas hay un solo nombre.
Irene Salgado fue la fiscal que construyó, pieza a pieza, la acusación que lo encerró. Hoy es magistrada de la Audiencia Provincial, candidata discreta al Tribunal Supremo, una carrera intachable levantada —según la prensa— sobre "la resolución impecable de casos especialmente sensibles". Rubén ha pasado dos décadas estudiando Derecho en la biblioteca de la cárcel por una sola razón: entender exactamente qué le hicieron, con qué palabras, en qué artículos, para poder devolverlo con la misma precisión.
Pero cuando Irene preside el juicio de una madre acusada de encubrir a su propio hijo, algo se rompe en su control absoluto: las palabras de la acusada son las mismas que ella misma pronunció, hace veinticuatro años, en la cocina de su casa, frente a un hijo de diecisiete años que temblaba contra la encimera.
Lo que Rubén busca y lo que Irene ha enterrado durante dos décadas son la misma historia contada desde extremos opuestos. Y ahora, con cuarenta y ocho horas de margen, una decisión tomada por amor va a salir a la luz, cueste lo que cueste, y a quien sea que tenga que costárselo.
La Madre es un thriller judicial sobre lo que una mujer es capaz de proteger sin mirar atrás, y sobre el precio que paga, durante veinticuatro años, quien queda en el camino.