El padre
Un martes de noviembre a las dos de la madrugada, un chico descalzo y empapado entra en una gasolinera de la N-232. No tiene apellidos. No sabe abrir un paquete de galletas. Dice que se llama Samuel, que tiene veinticuatro años, y que acaba de escaparse de la casa del Padre.
A setenta kilómetros de allí, Marta Sáez lleva veinte años siendo el rostro del caso más seguido de España: el de su hijo Lucas, desaparecido con cuatro años de un jardín en enero de 2005. La criminóloga Alicia Varela ha construido su carrera entera sobre ese caso. El inspector retirado Garrido sigue teniendo la carpeta sobre la mesa.
Cuando las líneas empiezan a converger, lo que parecía una historia de búsqueda se convierte en algo más incómodo: una historia sobre lo que se sabía, lo que se eligió no investigar y quién tenía interés en que el caso no se resolviera.
Samuel no recuerda el mundo. Lo aprendió entero de una sola persona, en un espacio sin salida, y ahora tiene que decidir qué hacer con esos años, con esa memoria y con la figura pequeña que dibujó en la esquina de un cuaderno con siete palabras debajo: No sé su nombre. Pero sé que estaba.
El Padre es un thriller psicológico sobre el control, la culpa y la pregunta que nadie en este caso puede responder limpiamente: ¿qué ocurre cuando la verdad completa no tiene un solo responsable?